EL DÍA QUE

EL DÍA QUE…

Sandra Bessudo se encontró el mounstro de Malpelo.
perdomo.danilo@gmail.com
Danilo Perdomo
Por: Contado a Sergio Ramírez

“Tengo mi primer recuerdo a la edad de 4 años, cuando fui a caretear con mi papá en la isla de Roatán, en Honduras. Ahí vi un pez ángel del Caribe que realmente me dejó maravillada por sus colores y supe que lo mío era conocer los tesoros que tiene el mar. En 1987 llegué por primera vez a Malpelo con un grupo de instructores de buceo. Desde ese día, me enamoré de esta isla.

En el año de 1998, estábamos buceando con mi amiga Sandra Henao en el sitio conocido como El Bajo del Monstruo. Estábamos a unos 40 metros de profundidad. Mi amiga tomaba fotos, mientras yo filmaba. De repente, sentí una presencia y miré hacia el frente: un enorme tiburón venía hacia mí, con la boca abierta y nadando lentamente. Obviamente, cuando lo vi se me llenó el cuerpo de adrenalina y traté de hacerme pequeña … jajaja… ¡para que no me viera!

Cuando el tiburón estaba pasando frente a mí decidí empezar a filmarlo. Él iba hacia dónde estaba mi compañera, unos metros atrás, tomando Resultado de imagen para malpelofotos de manera concentrada a algún animal en la pared. Hice ruido para llamar la atención de Sandra y que ella lo viera. Simultáneamente, mientras hacía el llamado, vi como el ojo del tiburón se volvía hacia mí. “Uy, me vio”, pensé. Sin embargo, siguió de largo, pasó por encima de mi amiga y empezó a descender hacia las profundidades.

Sandra logró tomarle un par de fotos. Lo seguimos un poco más profundo, pero continuó su rumbo. Vimos un segundo animal, más pequeño. Queríamos quedarnos porque estábamos fascinadas, pero la profundidad a la que estábamos era mayor y nos quedaba muy poco tiempo de fondo. Tuvimos que volver a subir.

Tan pronto salimos miramos los videos que habíamos hecho y pudimos constatar que era una hembra, enorme, que seguramente estaba preñada en ese momento, no sabíamos de qué especie de trataba, tocó investigar bastante e inclusive años después tomarle un pedazo de piel para hacer los análisis genéticos que demostraron que se trataba un ejemplar de Odontaspis ferox (el monstruo de Malpelo), una especie que se conoce desde 1810, por la pesca, pero que nunca antes había sido observada en su medio natural.

Ese ha sido uno de los regalos más grandes que nos dio Malpelo, está isla colombiana, área protegida del Sistema de Parques Nacionales y Sitio de Patrimonio Natural de la Humanidad”.