ENTRETENIMIENTO

ENCANTO GITANO Y ERRANTE

Hablamos con Burning Caravan, una banda que sedujo a los bogotanos con sus historias de viajes y realidades utópicas.
Camilo Villabona
Por: María José Cogollo
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Burning Caravan es una banda que nació hace 6 años en Bogotá. Según Francisco Martí, vocalista y autor, emergió del encuentro amistoso de varios músicos que conformaban la agrupación Gypsy Jazz Quintet.

En sus encuentros en torno a una buena comida, compartían juntos una entremesa musical, en la que tocaban un estilo de jazz que sobresalía por ese particular sonido gitano del que en ese tiempo no se conocía mucho en la ciudad, pero que se destaca por la energía que transmite.

Teatro Libre de Bogotá. Agosto 2018. Fotografía por @vanesasuarezph40

En esa primera etapa, la voz yacía ausente, dejándole el total protagonismo al despliegue instrumental. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que el valor del canto en la interpretación tenía que ser parte de semejante show. Entonces resolvieron involucrar las letras.

Esa decisión lo cambiaría todo, porque daría como resultado la evolución del Gypsy Jazz Quintet a Burning Caravan. El nombre viene de la historia del máximo exponente del gipsy jazz, el guitarrista Django Reinhardt. Este gitano, nacido en 1910 en Bélgica, sufrió quemaduras importantes en sus dedos cuando tuvo un accidente en su caravana a los 16 años. Desde ese momento empezó a tocar la guitarra de una forma única, que le llevaría a desarrollar un estilo musical del todo distinto.

Teatro Libre de Bogotá. Agosto 2018. Fotografía por @vanesasuarezph40

Y es esa distinción, la que sigue latente en la formación artística de Burning Caravan. Un concierto de este sexteto, es energía pura. Es la convergencia de la melodía, el baile y el canto en un solo compás. Pero también es la encarnación de una influencia histórica marcada por la evolución de un sonido que empezó en la península balcánica, y que se fue extendiendo y enriqueciendo con los viajes de los gitanos por Europa, África y Asia, adoptando sonidos de música india, griega, eslava, turca, judía, entre otras.

Teatro Libre de Bogotá. Agosto 2018. Fotografía por @vanesasuarezph40

A esta identidad gitana, se une el gusto por lo errante, de ahí la idea de plantearse un concepto artístico, basado en realidades utópicas. Para ello, la estética heredada del steampunk, un subgénero literario en el que se mezclan el pasado y el futuro, fue perfecta para darles vida a sus personajes.

“Nació en Lecabaret, un bar y teatro, que quedaba en Quinta Camacho. Allí habremos dado nuestros cinco primeros conciertos” Francisco Martí.


Este homenaje a la transnacionalidad y al mundo onírico, es algo que se vive en carne propia cuando se disfruta de su perfomance. Allí la lírica se presenta como un personaje envolvente y omnipresente dentro del espectáculo. Es la poesía al servicio de un concepto musical, que descresta con una propuesta interpretativa, y nos traslada por momentos al drama teatral. 
Eso sí, sin perder el sabor y la alegría gitana que mantiene saltando al público. Así es Burning Caravan, un huracán de emociones en torno a un beat energético, que seduce hasta llevarte a la pista.

Actualmente la banda está finalizando la primera parte de su cuarto trabajo en estudio, Ciudad Faro. Este álbum pretende marcar un nuevo camino, el cual busca desconectarse un poco de la identidad gitana, para acercarse a otras influencias. Pero lo que ya es seguro es que Burning Caravan seguirá siendo ese show que prende la fiesta en cualquier escenario donde desembarque.

 

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