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JUANES REGRESÓ A SUS RAÍCES

Mis planes son amarte el más reciente álbum del cantautor paisa ya es cuádruple disco de platino en el país. 
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Cortesía
Por: Sergio R./ Valentina C.

Sentía que tenía que volver atrás, hacer un alto, recuperar algo que se había quedado en el pasado. Esa sensación, sin embargo, no estaba relacionada con el fenómeno que era él hace más de una década, cuando contagió a medio planeta con su “Se habla español”, el álbum Mi sangre vendió más de 5 millones de copias, recibió decenas de premios (incluyendo tres Latin Grammy y dos gaviotas en Viña del Mar), realizó una gira mundial que lo llevó a más de 25 países y “La camisa negra” se tomó los listados de éxito de más de 50, desde Estados Unidos hasta Japón. “Fue fantástico en su momento, pero no lo extraño, me siento muy bien con lo que soy ahora -asegura, en entrevista para MAXIM durante una de sus esporádicas visitas a Colombia-. En esa época hubo momentos en que realmente no entendía ni qué estaba pasando, eran muchas cosas sucediendo al mismo tiempo; algo súper emocionante, pero también un poco confuso”.

FotoporJuan Fernando Zapata
Foto por: Juan Fernando Zapata

 

Era una estrella, de alguna manera había conseguido su sueño, pero su vida estaba lejos de ser la ideal. Se sentía agotado, sus hijas mayores (Dante aún no nacía) eran lo mejor de su vida, pero a duras penas podía verlas en medio de una gira que empataba con otra y una industria que le exigía no bajar la guardia.

Ahora, afirma, la tranquilidad le permite disfrutar más de todo, desde su familia hasta su música. “Todos los momentos son chéveres, pero la madurez te da calma, la serenidad suficiente para ver las cosas desde otra perspectiva, ajustar tus valores. Hay cosas a las que les das más valor y otras a las que ya no tanto, te vas ‘asentando’ y eso también es chévere”.

 

Más allá del éxito

Foto por: Carlos Alberto Montaño

Después de Mi sangre llegó La vida es un ratico y luego P.A.R.C.E., un disco extraño que no logró conectar con su público; grabó un “Unplugged” para MTV, una especie de oasis personal que le permitió, entre otras cosas, trabajar al lado de Juan Luis Guerra, uno de los músicos que más admira en el mundo y, finalmente, Loco de amor, un álbum producido por el inglés Steve Lillywhite (ganador de varios premios Grammy y colaborador de U2, The Killers, Peter Gabriel, Talking Heads y Morresey, entre muchos otros), quien le propuso remplazar el sonido de la guitarra eléctrica por el de la acústica y grabar el álbum casi en directo. Fue un avance, pero seguía sin ser él completamente.

Reconoce que se equivocó, aprendió y regresó, y en ese proceso su música tenía que, de alguna manera, reflejar ese volver a ser él, como al principio, cuando decidió dejar a sus amigos, su familia y su patria para hacer la música que quería hacer. Decidió regresar a las guitarras eléctricas y al sonido que lo había caracterizado en un principio. “Pero dejando puertas abiertas para cosas nuevas. Hay como puntos suspensivos, canciones como ‘Goodby For Now’ o ‘Bendecido’, que tienen como otro aire, o van para otro lado”.

MPSA Nicolás Achury- Detrás de Cámaras

Para encontrarse consigo mismo debía, además, tomar riesgos y ponerse al frente del proceso. “Después de haber viajado mucho y trabajado con diferentes productores decidí que quería producir mi propia música, pero no quería hacerlo solo, porque yo me enloquezco en el estudio, entonces busqué a alguien que estuviera conmigo y me dijera: ‘oye, de pronto no es por ahí sino por este lado’ y me encontré con estos dos ‘pelaos’ de Medellín que son súper talentosos”.

Alejandro “Mosty” Ramirez y Alejandro “Sky” Patiño son los creadores de Infinity Music, un colectivo nacido en Medellín hace unos 6 años con el objetivo inicial de componer canciones para diferentes artistas. No pasan de los 25 años y hasta ahora han trabajado con intérpretes como Maluma, Farruko, Nicky Jam, De la Guetho, Arcángel, Reykon, Kevin Roldán y Mike Bahía y en 2015 recibieron un Latin Grammy como Mejor Canción Urbana con “Ay vamos”, de J. Balvin.

Rebeca León, la manager de Juanes, se los presentó en un evento en Miami pero el intérprete no estaba seguro de que un par de exitosos productores de música urbana era lo que él necesitaba en ese momento. “Yo no voy a hacer reguetón, no quiero meterme en eso”, reflexionaba Juanes, pero decidió darse y darles una oportunidad. “Cuando los conocí y nos pusimos a trabajar la química fue inmediata, me di cuenta de que los ‘pelaos’ tenían mucho talento y que tanto ellos como yo sabíamos que no íbamos a hacer música urbana. Encontramos un punto medio donde todos estábamos cómodos y nos pusimos a producir canciones. Eso también me hizo regresar a Medellín”.

De Medellín a las estrellas

MPSA Nicolás Achury – Detrás de Cámaras

No se trataba solo de recuperar su música, sino también, de alguna manera, su esencia y eso incluía volver a la ciudad donde siempre es él. “He viajado mucho por mi trabajo, pero no porque yo haya querido irme. Sigo conectado con mi país y, de verdad, siento que realmente nunca me he ido, mi corazón sigue viviendo aquí, vivo pendiente de lo que pasa, vengo mucho a Medellín, estoy en contacto con mis amigos, con mi familia, entonces realmente siendo que nunca me he ido. De alguna manera me pasa como a los futbolistas, que si quieren seguir adelante en su carrera a veces tiene que jugar en otra liga, pero en el momento de ser convocados para la Selección Colombia ahí están listos”.

Tras terminar el álbum, Juanes sintió que tenía que hacer “algo más”. “La música me inspiró”, asegura, y quiso llevarla a otro nivel, para lo cual comenzó a hablar con su amigo, el puertorriqueño Kacho López, quien ha dirigido videos para Calle 13, Draco, Tego Calderón Daddy Yankee y Ricky Martin.

MPSA Nicolás Achury – Detrás de Cámaras

Con Kacho, Juanes ya había trabajado en Loco de amor (La historia), una especie de cortometraje de 16 minutos que describe el amor en cuatro etapas, por medio de la unión de cuatro sencillos de su álbum anterior: “Loco de amor”, “Una flor”, “Delirio” y “Me enamoré de ti”, y se reunieron de nuevo para trabajar en la historia de una especie de astronauta que conecta sus sueños con la realidad, un pasado místico con un viaje interplanetario. “Empezamos a crear la historia de este personaje que, al final, tiene mucho que ver conmigo, una persona muy conectada con la parte indígena, ancestral y terrenal, pero, al mismo tiempo, apasionado con los planetas y el universo y toda esa parte mística. Son cosas que parecen estar muy distantes, pero son lo mismo, hacemos parte de lo mismo”.

Realmente nunca soñó en ser astronauta (desde pequeño siempre tuvo claro que lo suyo era la música), pero acepta ser un enamorado de todo lo que tiene que ver con el cosmos y las estrellas. “Me encanta todo eso: los planetas, las estrellas, los cohetes, los viajes al espacio, es una obsesión y siento que me hace consciente de lo pequeños que somos en el universo, de la inmensidad que nos rodea y de que es una realidad que hay vida en otros planetas”. El resultado fue un “visual”, como llama Juanes a una película de 50 minutos que cuenta la historia de este hombre que, como él, busca algo que olvidó en algún lugar del tiempo y el espacio y que, finalmente, encuentra muy profundo en su interior.

Un trabajo a conciencia

MPSA Nicolás Achury – Detrás de Cámaras

Preparando su nuevo álbum, el cantautor antioqueño tenía claro que no podía hacer concesiones, que o era algo que lo dejara satisfecho o no era, y se dedicó durante dos años a componer canciones. Al final tenía una carpeta con 40 temas de los cuales eligió 12. “Las otras están por ahí, guardadas. Hay muchas muy chéveres que no incluí en el álbum porque quizás la energía del disco iba por otro lado, pero siguen ahí y, eventualmente, pueden aparecer. Hay tres o cuatro que realmente pienso sacar más adelante, no sé si en un próximo álbum o en un Ep, unas que tienen partes que me gustan y entonces las reciclo y hago otras, con un coro que me gusta y nuevos versos o algo así, y las que simplemente deseché”.

Cuando comenzó a planear el “visual” al lado de Kacho, y consideró una relación del personaje con los espíritus ancestrales, inmediatamente pensó en México. Juanes tiene una conexión inmensa con ese país desde que escuchaba rancheras y música tradicional mexicana en los bares del parque de Carolina del Príncipe, un hermoso municipio del norte de Antioquia donde nació. “He escuchado música mexicana desde pequeño, indudablemente la influencia cultural de México en Colombia es muy fuerte. Luego cambió de gustos (o incorporó unos nuevos) y les incorporó nuevas influencias como Café Tacuba (“Es una banda que me sigue gustando mucho”), Caifanes (“sobre todo la primera etapa, ‘El Silencio’ es un disco que me marcó”) Molotov (“me llegó en una época en que estaba explorando el rock en español” y actualmente cantautoras como Natalia Lafurcade y Ximena Sariñana.

Luego regresó al lugar donde todo empezó. “Nos fuimos al campo porque yo quería mostrar otra parte de Medellín, no la ciudad de siempre, algo distinto, y nos fuimos a dos reservas naturales, Montevivo y el Parque Arví, que son dos lugares que conocí hace como cinco o seis años y desde entonces siempre quise hacer algo allí”.

En Medellín hizo el lanzamiento internacional de su disco. Montó en metro, atendió a los invitados como si estuviera recibiendo una visita en su casa, se rodeó de su familia y sus amigos, volvió a sus raíces, fue feliz.