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LUJO NATURAL

Bethel Bio Luxury, un hotel, en medio del desierto de la Tatacoa que se destaca no solo por sus buenas prácticas ambientales sino por la exclusividad de sus servicios.
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Cortes+oa
Por: Sergio Ramírez

A 40 minutos en auto desde Neiva se llega a la cabecera municipal de Villavieja, desde donde se observa uno de los entornos naturales más hermosos del país, una extensión de tierra rojiza llena de cactus que levantan sus ramas a lo alto como candelabros. El desierto de la Tatacoa, la segunda zona árida más extensa de Colombia, es considerado uno de los mejores lugares para observar las estrellas, debido a la limpieza del aire, su clima cálido seco y la ausencia casi total de luz artificial. “Está en la misma categoría que los desiertos de Atacama (en Chile) y Mojave (en Estados Unidos), con la ventaja de encontrarse en la zona ecuatorial, por lo cual se pueden ver las estrellas del norte y del sur”, explica el arquitecto Frank Corredor.

Nacido en Bogotá, pero radicado en Neiva desde hace algunos años, Corredor es el creador y promotor de Bethel Bio Luxury, un verdadero oasis en medio del desierto que combina los servicios de un hotel de cinco estrellas con un ambiente natural. Esta nueva oferta de lujo ecológico ha impulsado el interés de los viajeros en destinos ubicados en economías emergentes como Colombia, las cuales, según la Organización Mundial del Turismo (OMT), recibirán el 57 % de los turistas en el 2030.

HS7A0449Lugares como el desierto de la Tatacoa se han visto beneficiados de esta nueva ola de viajeros. El año pasado, llegaron a esta región del norte del departamento del Huila más de 170 mil turistas. “Una cifra alta considerando que la región aún no cuenta con la promoción ni la infraestructura adecuada”.

Pensando en subsanar estas deficiencias, Corredor decidió, hace 10 años, emprender el proyecto de un hotel de lujo en pleno desierto. Las condiciones del terreno de 320 hectáreas, en un lugar privilegiado pero sin los servicios de la vida moderna, dio la clave de lo que sería el hotel. “No había energía eléctrica, ni acueducto ni alcantarillado, por lo que nos tocó ser creativos”, explica el arquitecto, que resalta las buenas prácticas ambientales del complejo. Hoy en día, la electricidad se obtiene a partir de paneles solares y el agua de un manantial. “Desde el principio nos preocupamos por tener responsabilidad ambiental y una buena relación con el entorno”.

Las diferentes secciones del hotel están construidas, en un gran porcentaje, en madera, una parte reutilizando material rescatado del Río Magdalena y otra procedente de cultivos sostenibles de la Sierra Nevada de Santa Marta. “Incluso utilizamos desechos vegetales para mantener la temperatura de las habitaciones”.

HS7A3427“Lo que queremos brindar es momentos mágicos”, asegura Corredor. Para ello ha creado un sitio con una estructura ecléctica en la que conviven modernas sillas de diseñador, con muebles rústicos hechos con madera natural, y los más exclusivos licores servidos en un lugar donde es imposible tener señal de celular. Según el empresario, el objetivo es brindarle alternativas a viajeros experimentados que buscan destinos diferentes. “Nuestros huéspedes son personas que han viajado mucho y quieren algo nuevo”.

Entre las novedades hay tres tipos diferentes de habitaciones: The Lux Room, los cuartos principales, están ubicados en Casa Behtel, una construcción de tapia pisada de más de 100 años de antigüedad, con baños a cielo abierto para disfrutar del contacto con la naturaleza; los “bio eggs” hacen honor a la tradición paleontológica de la región por medio de una construcción en medio del desierto en forma de huevo de dinosaurio y, finalmente, un espacio inspirado en el concepto “glamping”, que es algo así como acampar con estilo, cabañas construidas en guadua y cubiertas de paja pero, como los demás cuartos, dotadas de todos los servicios: sábanas de 400 hilos, amenities de la más alta calidad (y completamente biodegradables) y una hermosa vista.

HS7A3309Fuera de observar las estrellas y disfrutar del paisaje y la naturaleza, el hotel ofrece, con operadores locales, cabalgatas, paseos en bicicleta, tour por el desierto en cuatrimoto, caminatas astronómicas y masajes relajantes.

La propuesta ha tenido tan buen recibimiento que hoy la lista de espera, para fines de semana, es de tres meses, y para fechas especiales, como el día del amor y la amistad, Navidad o año nuevo, es de seis. Así no parece tan malo perderse en el desierto.