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MABEL MORENO EL PODER DE LO FEMENINO

La protagonista de La ley del corazón posó para Maxim y habló de actuación, música, libros, teatro, separaciones y la fuerza de la sensualidad.
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Camilo Villabona
Por: Sergio Ramírez

Cuando Mabel Moreno era una niña su mayor deseo era poder volar en su bicicleta como los amigos de ET. Lo suyo, desde pequeña, fue soñar, crear relatos que se contaba a sí misma y que, posteriormente, dejó plasmados en libretas y papeles. Sus dos hermanos eran mayores y su cómplice fue su padre, un escritor que terminó metido en el mundo de los negocios y que le daba ideas para que escribiera historias.

“Mi papá de chiquita me regaló una máquina de escribir y los juegos eran que el empezaba un cuento para que yo lo terminara. A él eso le gustaba mucho y era su manera de comunicarse conmigo, la escritura y el cine, fueron las formas de compartir con mi papá”.

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Hasta hace poco su padre guardó cajas y cajas llenas de páginas de cuentos y relatos, algunos de los cuales se convirtieron en un libro que Mabel llamó Lo que nos separa, nos une. “Fue una experiencia muy linda, creo que escribir es algo que voy a hacer toda la vida”.

Con el tiempo, sin embargo, decidió llenar sus escritos de vida. Una de sus historias, Volví a fumar, nació como una obra de teatro que, bajo su dirección, montó en la sala del grupo “La maldita vanidad” y nada volvió a ser lo mismo. “Escribir teatro, y dirigir la obra, me gustó más. Es muy bonito el proceso que tiene la historia desde el papel hasta que los actores le dan vida. El libro es maravilloso, pero el teatro tiene más dimensiones”.

5 (1)Quizás el salto a las tablas también tuvo que ver con que su primer libro fue ilustrado por su ex esposo. El hombre junto al que pasó 10 años de su vida y del cual se divorció hace cuatro años. “Hace poco le decía a una amiga, que se acaba de separar, que algo así te ayuda a definirte: o te vuelves una mujer amargada o decides estar contigo misma y ser feliz, eso es una decisión personal. A mí, personalmente, nada me enseñó tanto de mí misma, de quién soy, de la verraquera que tengo y de lo que soy capaz, que estar separada, estar sola y volver a empezar”.

Pasó del matrimonio al ciberespacio y durante un tiempo hizo de YouTube su trinchera (con bastante éxito).  “En ese momento era una voz muy clara de una mujer que estuvo mucho tiempo casada y reprimida por ella misma y cuando salió se dio cuenta de que el mundo era otra cosa”, explica.

3 (6) ,Decidió burlarse de su nueva condición y comenzó a hablar de todo: de la tusa, las relaciones, los tatuajes, la crisis de los 30, las primeras citas (otra vez) y hasta hizo una selección de frases costeñas desde la época de sus abuelos.

Siempre actriz

Moreno nació en Bogotá, pero su ascendencia es costeña, así como su alegría y su habilidad para el baile. “En muchas cosas me siento muy barranquillera”, explica. Siempre tuvo claro que quería ser artista: actriz, cantante, bailarina. De pequeña se inventó una emisora donde interpretaba sus propios éxitos o interrumpía las reuniones familiares porque “la niña va a bailar”. Sin embargo, al momento de decidir, optó por estudiar Diseño de modas. “Por explorar. Uno es tan chiquito cuando sale del colegio que sinceramente pienso que uno no debería tener que decidir en ese momento lo que va a hacer el resto de su vida, es un poco irresponsable”.

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La moda siempre le había llamado la atención y antes de salir del colegio comenzó a hacer comerciales y campañas como modelo. “Eso sí no estaba entre mis planes, pero a los 15 años era una buena manera de tener dinero ¿por qué no?”. Sin embargo, tenía claro que ese no era su futuro. “Estaba dándome como un tiempo para organizar mis ideas y saber realmente qué quería”.

No terminó su carrera ni continuó con el modelaje. “No quería que me encasillaran como la “modelo/actriz”, porque, además, después quitarte esa etiqueta de encima es bien difícil”. A punta de casting se ganó su primer papel, en una especie de telenovela juvenil que se llamó La jaula. Tenía 20 años y fue el comienzo de su carrera. “A la novela le fue bien, no fue el éxito de la vida, pero tuvo audiencia y buenos comentarios. Ahora veo esas escenas y me gustan, porque siento que era muy auténtica en la búsqueda, estaba jugando, me divertía, me lo gocé y eso se nota. No tenía tanta cosa en la cabeza, tanto curso, tanta técnica, tanta información sobre el oficio; eso a veces hace que uno se bloquee, coges mañas; en ese entonces era completamente libre y respondía a lo que sentía el personaje y eso me dio una frescura muy bonita”.

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Con el tiempo, tras trabajar en obras como Las profesionales, Aquí no hay quien viva y Los caballeros las prefieren brutas comenzó a sentir que esa frescura se había ido, que se acabó el enamoramiento. “Creo que este oficio es como una relación de pareja: hay momentos de amor, picos de efervescencia y alegría en los que todo parece perfecto y hay otros en los que uno está desilusionado y ya no siente el encanto; sin embargo, mi problema realmente no fue con el oficio sino con la forma como se hace, cosas con las que no estoy de acuerdo, pero pues toca adaptarse porque finalmente esto es lo que me gusta hacer, igual muchas de esas cosas han mejorado”.

Cuestión de equilibrio

12 (1)Así va por el mundo, tratando de ser feliz a pesar de los problemas, sin dejar que nada le borre la sonrisa. “Soy más optimista que negativa; claro, tengo mis días en los que no quiero ver a nadie, pero la verdad, más que días son momentos, no me permito pasar un día completo de malas, siempre hay algo que te ayuda, porque al final eres tú quien decide si te amargas o eres feliz, a veces ni siquiera es algo consciente: un atardecer bonito, una planta o una canción que me gusta y se me aliviana el día”.

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Para Mabel Moreno la música siempre ha sido una terapia. “Es lo que más disfruto en la vida”. Cuando joven tocaba guitarra, pero lo dejó, y en una de las grabaciones de La ley del corazón la también actriz Laura Londoño llegó con un ukelele, que es algo así como un primo lejano de la guitarra (tan lejano que es originario de la polinesia). “Fue amor a primera vista”, recuerda Mabel. Se empeñó en aprenderlo, a punta de tutoriales, y lo logró.

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Le sirvió, seguramente, para perder un poco el miedo. “Yo sabía que me gustaba cantar y algunas personas me había oído, la más cercanas, pero no me había atrevido a más”. A finales del año pasado grabó, acompañada por su ukelele, una versión de “Antología”, uno de los éxitos de Shakira. “Dije ‘Voy a subirlo a ver qué pasa, lo peor que puede pasar es que no les guste, igual no pasa nada’. Tenía que ir dejando atrás taras ridículas que uno tiene y ha sido una sorpresa súper bonita. El video en YouTube tiene más de 300 mil reproducciones y decenas de comentarios positivos sobre su talento.

7BEste año dio un paso más y publicó un tema compuesto por ella, “Una canción pa’ dormir”. Lo de la música, acepta, es algo que está pensando seriamente. “Solo me falta que se me quite un poco más el miedo, pero creo que hay que hacerlo”.

A lo que hace tiempo le perdió el miedo es a ser ella misma. Mabel, cabello húmedo, vestido vaporoso mira al frente mientras el fotógrafo dispara su cámara una y otra vez. Asegura que trata de no creerse lo de sexi. “Lo que sí es verdad es que me gusta mi ser, estoy contenta con lo que soy, me siento bien en jeans, tenis y sin maquillaje. En ese sentido puedo ser sexi, porque creo que eso se trata de estar contento con lo que es uno, con su cuerpo, estar tranquila con su sexualidad sin ponerle tapujos, pero no el “sex symbol” al que estamos acostumbrados: la mujer súper arreglada, siempre en pose, siempre bien puesta; eso no, eso es como un disfraz”.

6 (1)Hay que seguir con la sesión, sonríe. “Estas fotos han sido muy bonitas porque no es una pose, soy yo explorando qué es ser realmente sexi, me siento cómoda porque no estoy jugando a ser lo que no soy. En una sociedad tan machista como en la que vivimos la feminidad es un poder y si vamos a luchar por nuestros derechos podemos hacerlo desde lo femenino”. Se levanta, camina. Tiene el poder.