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MEXICAN FIRST CLASS

Cala de Mar es un lugar para olvidarse de todo y disfrutar del Pacífico mexicano en su máximo esplendor. Alista tus maletas para unas vacaciones por todo lo alto.
Cortesía
Por: Redacción Maxim
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EL PACÍFICO MEXICANO NUNCA DEFRAUDA, SOBRE TODO A QUIENES QUIEREN ALEJARSE DEL TURISMO MASIVO QUE OFRECE EL CARIBE.

Pero como sabíamos del sinfín de opciones que ofrece esta zona, escogimos Ixtapa Zihuatanejo, en el estado de Guerrero, uno de los lugares de moda y con más onda de México, para vivir una de las mejores experiencias de placer y confort. Claro, ya habíamos oído que en este lugar estaba el segundo mejor hotel del país y el número 30 en el mundo, según la reconocida revista Travel +  Leisure, y ese tenía que ser nuestro destino.

 

 

Cuando llegamos a Cala de Mar, fue inevitable no sorprendernos con la impresionante vista que nos topamos. Su ubicación sobre la cima de un acantilado nos permitía apreciar el mar rocoso en toda su inmensidad, algo así como estar frente a una obra viva de Monet. Y no exageramos, estábamos en un lugar majestuoso. Un teleférico nos llevó hacia la parte baja del hotel donde están las habitaciones, y mientras descendíamos veíamos una de las infinity pool rodeada de una vasta naturaleza y de fondo, de nuevo, el mar.

 

 

Este resort, construido en la cala Don Juan, fue creado para que todos los huéspedes pudieran vivir una experiencia única combinando la naturaleza con el placer. Allí podrás convivir con la fauna del lugar (desde las terrazas de las habitaciones se ven pasar las ballenas), disfrutar de la piscina privada de tu dormitorio (las 59 habitaciones cuentan con una), hacer meditación en medio de la exuberante vegetación y saborear la exquisita gastronomía que está a la altura de cualquier sibarita.

 

 

Como se espera de un hotel de gran nivel, Cala de Mar tiene cuatro restaurantes: Amares, de alta cocina; Las Rocas, que es un poco más casual; Terras Bar, de tapas; y el Seafood Market, un barbecue de pescado y mariscos donde, mientras cenas, puedes ver las olas reventando casi encima de ti. Si entre tus planes hay alguna propuesta de matrimonio, sin duda este es tu lugar.

 

El genio detrás de la cocina es el reconocido chef mexicano Mario “Mar” Castro. Nunca pudimos toparnos con él, aunque nos hubiera encantado felicitarlo por las maravillas que probamos, pero como nos dijo Inés Saavedra, relacionista pública del hotel, “es todo un rockstar de la cocina. En realidad tiene una trayectoria increíble. Ha trabajado mucho en Estados Unidos, y tenemos el lujo de tenerlo en casa y que esté aquí experimentando constantemente con productos de la región”.

El diseño del hotel es uno de los principales atractivos. Su arquitectura presume de un estilo novedoso que usa, en su gran mayoría, materiales y técnicas propios de la región. Eso, explicado en palabras, se traduce en algo así como estar hospedado en una galería de arte. Sus espacios están llenos de pinturas y esculturas reconocidas, y todos los textiles son hechos por artesanos guerrerenses.

 

En cuanto a las habitaciones, Cala de Mar ofrece el penthouse, las romance deluxe, las cliffside ocean y las family adjoining. Cada una tiene un precio diferente y, aunque todas tienen camas king size, sus diferencias radican en el tamaño de los espacios.

Así que, no siendo más, prepara tus vacaciones en este lugar de ensueño. Vas a disfrutar una experiencia inolvidable con paisajes maravillosos, comida deliciosamente mexicana y mucho tiempo para relajarte en su espectacular spa. Por cierto, y porque creemos que es necesario aclararlo, Cala de Mar es LGBTI, pet y eco friendly.

 

Luisa Fernada W, nuestra portada de  octubre,  disfrutó no solo de  todas las comodidades de este hotel sino de toda la majestuosidad de esta joya del Pacífico mexicano.

 

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