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MIAMI STYLE

Estuvimos 5 días en Miami conduciendo el nuevo Porsche Panamera Turbo y esto fue lo que concluimos
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Cortesía
Por: Sergio Ramírez
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Tan pronto lo vio aparecer, el joven encargado del “valet parking” del Hotel Intercontinental de Miami abrió los ojos como platos. Probablemente es cierto, como aseguran algunos puristas, que el nuevo Porsche Panamera Turbo no está hecho para los usuarios de los tradicionales deportivos de la marca, pero es indudable que, como cualquier otro Porsche, llama inmediatamente la atención y aún aquellos que aseguran que “no es lo suficientemente deportivo”, quedan impactados con sus líneas aerodinámicas y el alerón posterior.

PLA17_0860_fineClaro, se trata de una berlina y no de un coupé, más utilitario que deportivo, aunque mantiene muchas de las características de sus hermanos, especialmente si se mira de frente. A pesar de que algunos piensan que luce como un 911 “estirado” (obviamente es más largo que un deportivo), la verdad es que es mucho más que eso.

Creado originalmente a finales de 1980 como un vehículo conceptual, y presentado oficialmente en el 2009, el Panamera es un homenaje de la firma alemana a la Carrera Panamericana, y es el intento de la compañía por combinar dos personalidades aparentemente contradictorias: el desempeño de un carro deportivo con las características de un sedán de lujo. Estuvimos cinco días conduciendo por Miami comprobando qué tanto tiene de uno y qué tanto del otro.

PLA17_0849_fineLo primero que llama la atención al abordar este auto, además de la comodidad y el ajuste del asiento, es que la cabina es como uno se imaginaría la de un moderno avión. El primer impulso es pensar que todo es muy confuso y te sorprendes expresándote como tu padre pensando con nostalgia en aquellos tiempos en que todo era más fácil: “Uno ponía la llave, la giraba, metía primera, y ya, sin tanta lucecita”.

La mayor parte de los botones han sido remplazados por sistemas táctiles distribuidos alrededor del conductor. Durante unos segundos toca quedarse quieto analizando para qué sirven tantos íconos y lucecitas, pero pasado un corto tiempo te das cuenta de que es un sistema completamente intuitivo, fácil de entender, a lo que ayuda la pantalla táctil de 12 pulgadas ubicada en el centro del tablero que brinda toda la información necesaria y permite interactuar con todas las funciones del carro.

Comodidad y versatilidad

PLA17_0850_fineTodos los ajustes están, literalmente, al alcance de la mano. Con un pequeño movimiento de los dedos, el asiento, los espejos, el timón, todo se adapta a las necesidades del conductor y el carro lo memoriza. Ya familiarizado con el interior es el momento de lanzarse a la calle.

La sensación al conducir es que el carro responde rápida y suavemente a todas las indicaciones. Es cómodo, tanto para el conductor como para los pasajeros, tiene asistentes de temperatura individual en cada uno de los cuatro asientos y no solo de aire sino un sistema que calienta y enfría las sillas; de nuevo, algo muy útil en una ciudad como Miami en verano, que pasa de un sol resplandeciente al diluvio universal más rápido de lo que el Panamera Turbo alcanza los 100 kilómetros por hora (que es menos de 4 segundos).

Estas características de comodidad y facilidad de manejo lo convierten en un excelente auto familiar, lo cual queda confirmado con una gran capacidad en el maletero (sí, se puede llevar de compras), un sistema de sonido con parlantes Bose (o Burmeister, si tienes 8 mil dólares más) y un volante suave y ágil.

Como buen auto familiar es bastante seguro. Cuenta con un asistente de parqueo por video y sensores que te indican desde que estás muy cerca a la acera hasta que tienes un carro en el punto ciego de tu espejo.

Y ahora a correr

PANAMERA 1Después de comprobar su comodidad como berlina de lujo había que mirar qué conservaba de su ADN deportivo. Algo poco evidente cuando el auto está en modo “normal” (ofrece cuatro alternativas diferentes de conducción). Como si se tratara de una especie de Jekyll y Hyde, solo es necesario oprimir en la pantalla, o en un asistente a la derecha del timón (“Sport response”), para pasar a “Sport” y “Sport Ultra” (también tiene la posibilidad de “personalizar” el modo de conducción, pero la verdad ni nos metimos con eso) y descubrirse en un auto con una nueva personalidad, como si todo cambiara en el carro.

Gracias a un par de sistemas patentados por la compañía, el “Porsche Active Suspension Managment” (PASM) y el Porsche Dynamic Chassis Control Sport (PDCC Sport) el carro desciende y, literalmente, queda más pegado al piso, el eje trasero adquiere una mayor agilidad y, en pocas palabras, está listo para demostrar que sigue siendo un deportivo. Al apretar un botón situado en el centro del selector de modos ubicado en el timón (Sport Response Button) el motor y la caja de cambios se adecúan para responder lo más rápido posible y el carro “despega” con una gran rapidez. Durante 20 segundos te ves literalmente pegado a la silla. Algo muy útil si quieres adelantar de urgencia o solo descrestar a los pasajeros.

PLA17_0847_fineEn la presentación se asegura que la velocidad máxima del Panamera Turbo es de poco más de 300 kilómetros por hora. No podríamos confirmarlo, pero si podemos decir que logró superar los 200 km/h sin mayor problema y sin molestia alguna en el interior. No diremos dónde hicimos esa prueba de velocidad, porque se supone que en las carreteras de la Florida la velocidad máxima es de 115 km/h; entonces, hipotéticamente, si lo hubiéramos hecho en Miami, habríamos cometido una que otra infracción, pero confíen en nosotros, lo logra, se agarra al piso, responde en las curvas y frena con gran efectividad.

Al final, la conclusión es que es un excelente vehículo utilitario de lujo, con una gran versatilidad que permite salir a pasear con la familia o presumir con los amigos (y sentir el poder del turbo). Posiblemente, quien prefiera un deportivo pura sangre decida quedarse con el 911 Turbo, pero quien quiera ampliar un poco más las probabilidades podrá encontrar lo mejor de los dos mundos.

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Después de cinco días y muchos kilómetros, solo dos pequeñas incomodidades (opiniones absolutamente personales): la primera (contradictorios que somos los humanos) todo en este auto es tan lujoso, tan bien terminado, tan elegante y tan pulido (las superficies son brillantes, las sillas beige claro en puro cuero) que uno queda con la sensación de que está dejando huellas digitales por todas partes (es como si tuvieras que estar con un paño en la mano limpiándolo todo) y la otra es que el sistema de navegación satelital no es lo exacto que uno esperaría en un carro de esta categoría, no avisa las maniobras con la suficiente antelación y eso, en un lugar como Miami, donde si te pasas en una salida en la autopista te toca conducir una hora de más, puede significar la diferencia entre llegar a Wynwood o a El Doral. Claro, conociéndome, la culpa también pudo ser mía.

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