MOTOR

MODS VS ROCKERS

Del enfrentamiento entre dos culturales urbanas hace más de 50 años nació una leyenda negra que dio lugar a un espacio para el encuentro de los amantes de las motos clásicas.
maxim_mot_tres
Cortesía
Por: Sergio Ramírez

A mediados de los años 60 Brighton, en la costa sur inglesa, no solo era uno de los destinos turísticos más importantes del país, sino la cuna de lo que se conoció como el movimiento “mod”

El movimiento “mod” (del inglés “modernist”) fue una subcultura que se identificaba a partir de rasgos particulares como una profunda elegancia, que llevaba a sus miembros a vestir trajes entallados a la medida o atuendos de diseñadores como Fred Perry o Ben Sherman (camisas estilo polo, buzos de cuello redondo, cubiertos con gruesas chaquetas verdes de estilo militar conocidas como parkas), musicalmente preferían el jazz, el soul, el r&b y el ska antillano o agrupaciones de rock muy influenciadas por la música negra estadounidense como The Who y en cuanto a pasiones los unía especialmente el gusto por las scooters, especialmente por las italianas Vespa y Lambretta.

Al otro lado, en casi todo, estaban los “rockers”, que llevaban jeans, botas y chaquetas de cuero, escuchaban artistas de rock and roll como Elvis y preferían las grandes motocicletas. Un movimiento que parecía ir de salida (aunque realmente nunca se fue), arrollado por los arrogantes “mods” y sus Vespas relucientes.

Resultado de imagen para rockers” style

En la Semana Santa de 1964 los “rockers” decidieron defender su territorio (no hubiera sido necesario, pero no era momento para ahorrarse un buen par de golpes) y se enfrentaron a los “mods” en las playas de Brighton en una seguidilla de peleas que la prensa de la época sin mucho más que registrar (la guerra había terminado y Gran Bretaña aún no creaba a los “hooligans”) convirtió casi en una batalla campal lo que en realidad era más una puesta en escena creada para un país adormilado y conservador que se asustaba con cualquier cosa (“Día del terror” o “Los salvajes invaden la playa”, fueron algunos de los titulares).

La verdad, es que  a pesar de que hubo cientos de lado y lado (y los enfrentamientos duraron dos días) más allá de unas cuantas sillas de playa y una que otra nariz rota no pasó mucho más, pero el enfrentamiento entre “mods” y “rockers” se convirtió casi en leyenda y fue inmortalizada por el director Franc Roddam en una película llamada Quadrophenia, basada en una ópera rock del mismo nombre de la banda británica The Who, que narra una serie de sucesos en la vida de un joven “mod” británico de clase obrera).

Al final la tan comentada rivalidad entre esas dos “tribus” urbanas, con el tiempo se convirtió más en una disculpa para que los amantes de uno y otro estilo se reúnan de vez en cuando a presumir sus motos clásicas y bailar un rato. En los últimos años se han realizado encuentros de “mods” y “rockers” en diferentes partes del mundo.

En América Latina el único lugar donde se realizan este tipo de encuentros es en Bogotá, gracias a la iniciativa de Alejandra Vargas, una aficionada a las motos clásicas quien decidió organizar en Bogotá el encuentro “Mods vs Rockers”, un espacio en donde los aficionados se reúnen para ver exhibiciones  de motocicletas, productos relacionados, camiones de comida, música en vivo, carreras, concursos, dj’s tocando con vinilos, concursos, tatuadores y hasta una feria al estilo de los años 50.

 

maxim_mot_unoRocker

María Lourdes Mateus tiene 23 años y es tatuadora desde hace tres años. Fue su novio quien la llevó al mundo de las motocicletas clásicas hace cuatro años cuando le regaló una Suzuky Volty 250, que, aunque no es realmente una moto clásica, sí fue creada con una intensión evidentemente retro con referencias claras a los modelos de los años 60.

Hoy, María tiene, además, una Honda XR 185, una CB350, la cual, a pesar de haber sido producida entre 1968 y 1973, conserva las características de las llamadas “Café Racer” de los 50, símbolo de los “rockers” de la época, y, su orgullo, una BSA 550 del 54. “No pensé que iba a poder tener una moto de esas tan joven”, asegura.

La BSA es un verdadero clásico británico. La marca comenzó a fabricar motocicletas a comienzos del siglo XX y la moto que tiene María (modelo 1954) no solo formó parte del mejor momento de la marca, sino que vivió la época dorada de los “rockers”. “En Colombia no debe haber más de 15”, asegura con orgullo.

moto23Mod

Karen Slava Schmidt es una fotógrafa bogotana de 27 años que comenzó siendo “skinhead” antes de adoptar la cultura “mod” (de alguna manera los skinheads son una especie de evolución de los “mods” mezclados con los “rude boys” jamaiquinos); es más, Karen aún es aficionada al skinhead reggae, el ska y el oi, además del northern soul que identifica a los “mods”.

Estéticamente le gustan los trajes elegantes y las scooters italianas; actualmente es la orgullosa poseedora de una Vespa rosa sobre la cual lleva dos años trabajando.