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ORO VERDE

Colombia se enfrenta a una verdadera revolución, fabricar y exportar legalmente productos derivados de la marihuana para uso medicinal.
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Jacobo es un pequeño diagnosticado con epilepsia refractaria, un tipo particular de esta enfermedad que no responde al tratamiento con medicamentos. Su madre, Natalia Tangarife, tras intentar por todos los medios decidió suministrarle dos gotas diarias de aceite de cannabis y, según aseguró, “su vida cambió”.

Su caso fue uno de los tantos que se conocieron mientras el Congreso de la República se tomaba su tiempo para reglamentar el uso medicinal de la cannabis. Finalmente, en mayo del año pasado se aprobó el proyecto de ley impulsado por el senador Juan Manuel Galán que reglamentó la producción, distribución y comercialización para uso medicinal de productos derivados de la marihuana, que  complementaba el decreto 2467 expedido en diciembre de 2015 por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, mediante el cual se autorizó el uso de la marihuana con fines estrictamente médicos y científicos.

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En ese entonces Mauricio Krausz, quien se hizo famoso hace algunos años como manager de artistas y promotor de fiestas en Bogotá, había dejado su trabajo como representante de dj´s en Inglaterra para explorar nuevas oportunidades en España. Allí conoció a Tony Levi, socio del club canábico RDM en Barcelona. “Hay un vacío legal desde hace unos siete años, cuando se expidió la ley de autocultivo en España-explica Krausz-. A pesar de que en España está prohibida la comercialización de la marihuana, en Cataluña y Euskadi, las cortes y los jueces han interpretado la ley de manera liberal y dejaron que las personas crearan asociaciones de cultivadores y fumadores que dieron origen a los clubes canábicos”.

En este momento existen unos 250 clubes de este tipo en Barcelona, incluyendo el RDM, donde Levi decidió abrir un centro terapéutico, para lo cual convirtió a los pacientes en socios del club y así poder proveerles medicinas con base cannabis.

Krausz decidió asociarse con Levi y regresar a Colombia como representante de Econnabis, una de las cinco empresas autorizadas por el gobierno colombiano para fabricar productos medicinales derivados de la marihuana, algo que ya es legal en países como Australia, Bélgica, Canadá, Finlandia, República, Checa, Israel, Países Bajos, el Reino Unido, Uruguay, Chile, Argentina, Jamaica, Puerto Rico y 23 estados de los EEUU.

 

Resultado de imagen para DINEROSegún el más reciente estudio del ArcView Market Research (“Estado de los mercados legales de marihuana”), el año pasado los norteamericanos (Estados Unidos y Canadá) gastaron en conjunto más de 56 billones de dólares en marihuana (solo por comparar, esta cantidad es casi el presupuesto general de la nación para este año, que será de unos 72 billones).

De esa cantidad, el 12 por ciento (unos 6.9 billones de dólares) se invirtieron en producto legal, incluyendo cannabis medicinal. El negocio está creciendo tanto que la misma institución, que se dedica exclusivamente a investigar el ascenso de la que se considera “la industria de más rápido crecimiento en el mundo”, asegura que, para finales de esta década, tras la legalización total en Canadá en el 2018, el mercado de la marihuana medicinal podría representar unos 21 billones de dólares al año (sin contar Europa ni América Latina).

Ya son muchos los países y las empresas privadas decididas a quedarse con parte del pastel. La canadiense Canopy Growth, que controla “marcas” como Tweed, Vert Medical y Bedrocam Canadá, vende casi la mitad de la cannabis medicinal que se consume en su país y exporta a Alemania y Brasil. La compañía fue valorada el año pasado en más de $ 2.000 millones, después de que ocho estados de la unión americana (incluyendo Maine, Massachusetts, Nevada y California) aprobaran iniciativas para legalizar diferentes formas de consumo

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Pero ¿de qué estamos hablando? La marihuana científicamente cannabis sativa, contiene más de 70 componentes, llamados fitocanabinoides, de los cuales los más abundantes son el delta-9 tetrahidrocannabinol (THC para que no nos compliquemos la vida), responsable de la mayoría de los efectos físicos y psicoactivos de la planta; el cannabidiol o CBD, que, entre otras propiedades, reduce los efectos sicoactivos del THC,  el cannabinol o CBN, y el cannabigerol (CBG).

La verdad es que hasta el momento no se ha demostrado que la cannabis cure ninguna enfermedad, aunque debido a la prohibición aún no se han hecho muchos estudios científicos sobre el tema. Lo que sí está claro es que algunos de sus elementos tienen efectos sobre algunas patologías: estimula el apetito, reduce náuseas y vómitos, posee propiedades analgésicas, antinflamatorias y antioxidantes y mitiga espasmos y temblores, entre muchos otros efectos, por lo cual es altamente recomendado en pacientes con cáncer, reduce los síntomas de enfermedades crónicas como la epilepsia, el Parkinson y la esclerosis múltiple.

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La ley reglamentó la entrega de cuatro tipos de licencia: para posesión de semillas, cultivo, producción y fabricación de elementos derivados, exportación y comercialización. “A nosotros nos otorgaron la 3 y la 4”. Según Mauricio, aún no se han entregado licencias de cultivo, pues el Gobierno quiere asegurarse de que existan empresas conformadas y con la infraestructura necesaria para sintetizar los productos de tal manera que las plantas de marihuana sigan siendo solo materia prima. “La idea es que la línea de producción sea completa, el material vegetal como tal no se puede vender”.

Econnabis, asegura Krausz, va a desarrollar toda la línea de producción en una sede en la zona rural de Cundinamarca, para lo cual se asociaron además con una empresa española llamada Phytoplant, una compañía especializada en la investigación de plantas medicinales y la única autorizada por el gobierno español para la investigación y el desarrollo de productos derivados de la cannabis. “Toda la genética y los procesos de extracción que vamos a utilizar son de ellos – explica Mauricio-. En un principio vamos a trabajar con genéticas altas en THC y CBD, tenemos otras plantas con CBN y CBG, pero aún están en investigación”.

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Es un proceso estricto y cuidadoso, explica el empresario. Cuando se habla de cannabis lo más común es que las personas piensen en un cigarrillo de marihuana, aquí estamos hablando de medicinas, de pacientes, nosotros no estamos buscando “colocar” a nadie por eso el proceso es tan importante”.

En un principio la idea es producir gotas sublinguales, cremas tópicas y spray, hasta llegar en un futuro a cápsulas y vaporizadores (como los elementos que están remplazando a los cigarrillos tradicionales). “La eficacia del compuesto en el cuerpo depende de la forma como la consumas, si lo vaporizas el efecto es inmediato, puede reducir el dolor en cinco minutos, lo mismo que si se aplica sublingual, cuando se ingiere se demora más en hacer efecto, pero este es más largo, puede durar ocho horas”.

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Finalmente, el pasado 10 de abril el Ministerio de Salud emitió el decreto 613 y reglamentó el uso médico y científico de la planta de marihuana, uno de los últimos pasos en el proceso  legal de darle finalmente vía libre a la producción; ahora, explica Krausz, tras la expedición de las resoluciones reglamentarias, pueden comenzar a cultivar y a producir. “Si se cumplen los tiempos del Gobierno estaríamos comenzando a sembrar en junio o julio y la primera producción estaría lista en el segundo semestre de 2018”.

Para Econnabis, como para las demás empresas que obtuvieron la licencia gubernamental, el mercado local no es el único objetivo. “La idea es exportar principalmente a Canadá y la comunidad europea. Tenemos muchas ventajas, crecer un gramo en Canadá puede costar unos tres dólares, hacerlo en Colombia no supera los 40 centavos. Colombia es un lugar ideal por geografía, por calidad de la tierra, por mano de obra y, por qué no decirlo, por tradición la marca de cannabis hecha en Colombia es valiosa”.