COLUMNISTAS

EL FANTASMA DE LOS MUNDIALES PASADOS

Cada vez que estamos en año de mundial me llega una nostalgia como por olas, que este llamado de Maxim hizo aparecer más temprano
Por: SANTIAGO RIVAS
Hora de compartir:

Es como si entrara en mi casa el fantasma de los mundiales pasados, aullando que nunca habrá uno como aquellos que uno vivió siendo chiquito. En mi caso es solo uno: Italia 90. No lo recuerdo todo, pero recuerdo recordarlo todo. Llenamos con mis hermanos los dos álbumes (había uno muy bueno aparte del Panini) y yo me dedicaba a hacer esquemas de los grupos, copiar los escudos y dibujar, con mi primo Nicolás, goles históricos, coloreando exactos los uniformes, tan bellos que eran.

Resultado de imagen para ITALIA 90Me sabía los nombres de todos los jugadores y sus posiciones. Fuera de la selección Colombia, mi favorito era Inglaterra. Cuando jugábamos “metegol tapa” en el barrio, cada uno se pedía un equipo y, claro, yo era esa selección hermosa de Lineker, Gascoigne, Shilton, Pearce y Robson. Tomaba el balón y empezaba a sacarme gente, haciendo como si se la estuvieran pasando los ingleses, solo para servírsela en bandeja de plata a ese crack de Lineker. Repetía este proceso cada vez que podía (a todas estas, los ingleses también deben sentir mucha nostalgia de Italia 90).

Ahí está el fantasma, cuando miro el álbum y repaso los goles. Fue un mundial bonito, tanto que ahora las camisetas, incluyendo la de Colombia, son homenajes a esa generación porque, para bien o para mal, la nostalgia también puede programarse y hacerse rentable.

La verdad es que el fútbol ahora es más divertido (Brasil 2014 fue excelente); incluso Lineker sigue siendo un ídolo, ahora como comentarista deportivo. Claro, ya no me puedo sacar a todo el mundo (ni juego metegol tapa, con lo chévere que era) como cuando tenía 8 años, ni recito los nombres de todos los jugadores de todas las selecciones. Ahora son más fastidiosos y notorios el triunfalismo y el derrotismo (y que conste que a mi generación le tocó Max Caimán) y los periodistas hablan con más datos y menos fundamento, o al menos así me lo parece. De manera que escribo, precisamente buscando expulsar esa nostalgia engañosa.

football-3032329_1920

Mejor no repetir los errores del pasado. Cuando llegamos a Italia ’90, nuestro mejor recuerdo, incluso quienes no estuvimos allá, era un empate contra la URSS. Y, claro, vi entonces el gol más emocionante que he visto en mi vida, el de Rincón que marcó el empate contra Alemania (como muchos, lo vi primero en un recuadro que ponían en una esquina de la pantalla, mientras transmitían el partido Yugoslavia vs. Emiratos Árabes, porque, llenos de dolor, habíamos cambiado de canal tras el gol de Littbarski), pero se trató de un empate más.

Colombia tiene todo por hacer y también el resto del mundo. Tal vez, a ratos, extrañe la persona que era a los ocho años, y ahora que tengo 36, no sé si el fútbol me gusta más, pero sí sé que me gusta mejor.

 

 

Hora de compartir:

NEWSLETTER