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SEXO SOSTENIBLE

“Flora for Fauna”  es una campaña que busca que los usuarios de potenciadores sexuales cambien los productos elaborados con base en animales, como el pepino de mar, por otros fabricados a partir de frutos como el chontaduro.
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Cortesía
Por: Sergio Ramírez

Animales como el lagarto monitor están a punto de desaparecer, la población de un hermoso pajarillo de plumas amarillas llamado escribano aureolado ha caído en un 90 por ciento en los últimos años; ambos tienen el mismo problema, su carne es considerada un afrodisiaco en China, donde  los genitales de venado,  perro, oveja, toro e incluso del tigre se sirven en restaurantes con la promesa de que su consumo incrementa la potencia sexual, al igual que la sangre de cobra y el jugo de escarabajo.

El afán de un mercado tan grande (y en constante aumento en su capacidad adquisitiva) por mejorar su desempeño bajo las sábanas ha llevado al borde de la extinción a una gran variedad de especies animales, desde los populares caballitos de mar hasta un pez con mucho menos audiencia llamado bahaba, casi extinto completamente y muy valioso.

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Frente a la dificultad para encontrar ejemplares de bahaba los comerciantes de ilusiones han puesto, infortunadamente, sus ojos en otras especies que, aseguran, tienen potencialidades similares sobre la actividad sexual. Entre ellas se encuentra el pepino o gusano de mar, un equinodermos (primo lejano de las estrellas de mar) desaparecido casi completamente de los mares de Asia y hasta hace poco tiempo tranquilo habitante de las costas colombianas, donde cumplen un papel fundamental en el ecosistema, pues transforman bacterias y microalgas en carbonato de sodio, fundamental para el desarrollo de organismos como los corales.

El precio de estos organismos de forma tubular y cuerpo blando pasa de mil pesos el kilo en las costas guajiras a más de 300 mil para los traficantes y puede alcanzar un millón y medio en el mercado negro chino. Actualmente, el tráfico ilícito de especies animales es el cuarto comercio ilegal más rentable del mundo, con ganancias por encima de los 19 mil millones de dólares al año.

Una creencia popular

10042017-_DSC6294Heredada de la medicina tradicional, con una historia de más de 2.000 años, la creencia en las propiedades afrodisiacas de ciertos elementos naturales es muy arraigada en China, y ha incluido, no solo animales sino todo tipo de productos exóticos, incluyendo plantas, raíces y frutos. Teniendo en cuenta eso, una coalición de empresas privadas y entidades públicas, apoyadas por el ministerio del Medio Ambiente de Colombia y WildBond, una organización ambiental internacional enfocada en reducir la demanda por fauna salvaje, han emprendido una campaña llamada “Flora for Fauna”, que busca que los chinos en particular y los usuarios de potenciadores sexuales en general, cambien los productos elaborados con base en animales, como el pepino de mar, por otros fabricados a partir de frutos como el chontaduro.

Este fruto de forma ovoide y cáscara rojiza que se vende casi en cada esquina en ciudades como Cali o Buenaventura ha tenido en Colombia la misma fama que en China tiene el pene de tigre o la sopa de gusano de mar. Aunque científicamente no se han comprobado las capacidades afrodisiacas de ninguno de los dos, lo cierto es que grupos de investigación de las universidades del Valle y del Cauca han certificado los altos valores nutricionales de este fruto natural de las regiones tropicales y subtropicales de América (en otras palabras, solo se da en este lado del mundo).

Resultado de imagen para masajes con velas“Tiene una concentración muy alta de betacaroteno”, confirma Juan Carlos Flórez, ingeniero químico y socio de Green Andina, una empresa especializada en realizar, entre otras cosas, productos de cuidado y bienestar personal, extractos y aceites esenciales a partir de elementos naturales. Green Andina se vinculó a la campaña fabricando, con base en extracto de chontaduro, aceites para masajes y velas de soya con chontaduro diseñadas para ser utilizadas durante el acto sexual.

A pesar de que tradicionalmente, los indígenas de la región realizaban ceremonias eróticas alrededor de esta especie de palma con el fin de pedir que los dioses les concedieran fertilidad, Flórez confirma que no hay estudios serios que avalen las posibilidades de este fruto como estimulante sexual; sin embargo, reconoce que sí tiene otras propiedades científicamente comprobadas.

“Desde el punto de vista cosmético es un producto muy interesante. Descubrimos que tiene una altísima concentración de betacaroteno, mucho más que la zanahoria -asegura Flórez-, con efectos humectantes reales”. Precursor de la vitamina A, el betacaroteno es un antioxidante natural que retarda el envejecimiento de la piel.

10042017-_DSC6301Johan Gutiérrez, administrador de empresas y subgerente de laboratorios Improfarme, tiene otra visión del producto. La empresa que representa, además de producir suplementos dietarios, productos fitoterapéuticos, entre otros, tiene en el mercado desde el 2015 una bebida energizante realizada a partir del borojó y el chontaduro llamada Tumbacatre, de la cual, asegura, se venden al año unos 20 mil frascos en tiendas naturistas y sex shops en diferentes ciudades del país y en mercados de Centro América.

Independiente de los beneficios íntimos de los productos, los impulsores de la campaña destacan que su consumo puede salvar especies animales de su extinción, además de beneficiar a los campesinos productores, que podrían disfrutar de una bonanza en el cultivo de esta palma.

“Nuestro objetivo  es potenciar las posibilidades comerciales de este fruto, proponer una nueva alternativa natural con el fin de reducir el mercado ilícito de afrodisiacos animales en el mercado chino”, aseguraron fuentes de la campaña

Actualmente, bebidas, aceites y velas han comenzado a distribuirse en mercados, sexshops, saunas, bares, clubes y casas de citas en Hong Kong, Macao y Shezhen bajo el nombre de She Shou Tao, literalmente “El durazno del tirador”. Un durazno que puede salvar al pepino de mar de su extinción.